domingo, 6 de noviembre de 2011

¡Sonríe!

Empieza una nueva semana, y si piensas esta semana será lo mismo que cada una de las semanas vividas a lo largo de este año que pena me da por ti. Pues si has pensado así siempre, hoy te invito a que sonrías y te des cuenta que cada día siempre es un invitación  para ser mejor que el día anterior. Cada quien le da a su día el color que más quiere, algunos días le damos un color oscuro haciendo ver a los demás las cadenas que llevamos con nosotros, otros le damos un color fuerte que muchas veces aleja a muchos al pensar que somos inaccesible (ese color es peor que el oscuro), algunos le damos un color suave que muchas veces provoca que los demás pacen por encima de nosotros , y en el mejor de los casos llevas un color brillante que ciertamente deslumbra a los demás, ese es cuando más el mejor de los colores.
Y,  ¿por qué ese es el mejor? Sabes en esos días en donde  deslumbras son los días más bellos de la vida, pues es en ellos donde se manifiesta la verdadera naturaleza que Dios nos da a cada uno de nosotros; que cuál es esa, bueno esa naturaleza es la de la felicidad  a pesar de que te levantaste hoy y te diste cuenta de que no tenias ni un centavo para comer, de ser feliz aún cuando algún familiar tuyo mamá o papá le hayan detectado un enfermedad terminal, de ser feliz cuando te levantas y te sientes solo en medio de este mundo, de ser feliz aún cuando no hay posibilidades de serlo es la verdadera naturaleza del hombre que ama a Dios.
Espero que esta semana sea para ti la semana de usar el vestido que más deslumbre, para que con ese deslumbrar ayudes aquellos que usan vestidos de dolor y tristeza.
¡Sonríe! pues es tu sonrisa el aliento para el desesperanzado y la luz para el agobiado, nada hay más hermoso que dar aun en medio de nuestras carencias, entrégalo todo y que lo único que te sostenga en esta semana sea el amor de Dios...

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